sábado, 18 de marzo de 2017

San José el padre de Jesús



     El culto a San José se inicia en el siglo XVI, y los grandes propulsores de este culto fueron Santa Teresa de Jesús y los Carmelitas Descalzos, y San Ignacio de Loyola y la Orden Jesuita.
La popularidad de San José fue creciendo con el correr del tiempo, y su iconografía también fue variando con los años.

     Hasta el siglo XVI San José ocupa un lugar secundario en algunos episodios de la vida de Jesús. Luego se lo pasa a ver como un hombre joven que observa a cierta distancia a Jesús y María, remarcando con esta distancia que no es el verdadero padre del Niño. En la Edad Media, pasa a ser un anciano, imagen que perduró durante todo el Renacimiento.

      Esta imagen de José anciano es una de las más fuertes, aunque no sea la más creíble. Según Santo Tomás de Aquino, había razones de conveniencia para que Jesús naciera de una mujer casada, por ejemplo para que Jesús no fueses rechazado por ser hijo de una madre soltera, y para que María no corriese el riesgo de ser lapidada. Si José, al nacer Jesús, no estuviera en edad de engendrar un hijo, la imagen de María no hubiese podido ser preservada. Lo más probable es que José rondara los cuarenta años en la época del nacimiento de Jesús.

     Recién a principios del S. XVI José comienza a aparecer como protagonista. Una de estas primeras imágenes es de alrededor de 1500 y lo muestra de pie, anciano y con una mano sobre el hombro de Jesús Niño. Esta modalidad va a afianzarse con la pintura de El Greco, donde se observa a un San José más joven, con el Niño de la mano (simbolizando su condición de maestro y conductor durante su infancia) y la vara florecida.

        Uno de los tipos más difundidos es el que muestra a San José con el Niño en brazos, imagen que apela sobre todo a lo sentimental, resaltando la cercanía y el cariño entre ambos.
Los atributos característicos de San José son la vara florida que se cree es de almendro, suplantada muchas veces por la azucena o lirio – símbolo de pureza y castidad-, y las herramientas propias de su oficio de carpintero. A veces, la paloma del Espíritu Santo aparece sobre las flores de la vara. Este atributo de la vara se origina en los Evangelios Apócrifos, donde se relata que fueron convocados al templo un hombre de cada tribu de Israel, para elegir esposo para la Virgen María. José fue por la tribu de Judá. Cada hombre debía llevar una vara, las que fueron dejadas sobre el altar. Cuando al día siguiente el sacerdote ingresó al Sancta Santorum, un ángel tomó la vara más pequeña, la de José y, según algunas versiones la vara floreció, y según otras la paloma del Espíritu Santo surgió de ella, señalando al elegido para desposar a la Virgen. Así se cumpliría lo narrado por el Profeta Isaías: “Y saldrá una rama de la raíz de Jesse, y una flor saldrá de su raíz”. (Is 11,1)

texto extraído de la pagina: http://sanjose-flores.blogspot.com.es/


No hay comentarios:

Publicar un comentario