sábado, 17 de diciembre de 2016

La Esperanza de Pozo Alcón



 Aún recuerdo como si fuera ayer, cuando cruce el dintel de aquella cochera que hacía de iglesia, mientras nuestra parroquia estaba siendo restaurada. Mi intención era llegar hasta la sacristía pero algo en mi hizo que su mirada y la mía se cruzara ¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿Cómo has llegado hasta aquí?, a pesar de que no tenía más de 13 años, no cesaba de mirarla, de rezarle, de hablarle.

 Con una saya blanca, un cíngulo en su cintura, un encaje casi caído y un manto granate, la Virgen de la Esperanza fue el centro de atención de todos los que aquel día fueron a misa. Fue tal el alboroto que D. Antonio Vela escribió en un folio NTRA. SRA. DE LA ESPERANZA y con un alfiler se lo puso a la Virgen en la saya, pues todo el mundo preguntaba que Virgen era.

Aquellos primeros meses era un ir y venir de gente que iba a las plantas de su altar, el más humilde pero el más hermoso que había, porque Ella estaba repartiendo esperanza entre todos los que ante ella iban.



Con el paso de los años, aquella esperanza se vistió de verde, con el manto que por donación de algunas poceñas se le compro, años en los que en un humilde trono y con la corona de la Virgen de Belén, salía en procesión el Domingo de ramos. La Hermandad de Santa Ana, desde su llegada se encargó de su cuidado y la adquirió como imagen titular. Hermandad que no ceso de hacer viajes, de vender papeletas, rifar imágenes, para adquirir la gran corona imperial que la imagen posee en la actualidad. Como hormiguitas, su hermandad poco a poco ha ido adquiriendo nuevos enseres para la imagen, un nuevo trono, y lo más importante: un sentimiento de fervorosa fe y devoción a la Virgen de la Esperanza, la niña de Santa Ana.  Hasta el momento nunca le han faltado hermanas mayores, pues es digno de decir que es una hermandad donde la gran mayoría de sus hermanos son mujeres, las mismas que la cuidan, las que la visten, las que le ponen flores, las que visten la túnica verde y el cíngulo dorado para sacarla en procesión ese bendito Domingo de Ramos.

En Pozo Alcón no se celebrará este 18 de diciembre como en el resto de Andalucía, con solemnes misas, con triduos, con besamanos a la Virgen. Los poceños que de verdad queremos a la Esperanza, sabemos que ella no busca nada de eso, ella se conforma con   repartir esperanza a los que ante ella vamos en busca de consuelo.

A.      P.  A. 

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