lunes, 1 de febrero de 2016

La Candelaria en Pozo Alcón

    Un año más celebramos la fiesta de la candelaria, en el que el pueblo cristiano conmemora el día que la Virgen y San José  llevaron al niño Jesús  a Jerusalén para presentarlo en el templo (Lc 2;22-39) y la purificación de la Virgen María después del parto, para cumplir la prescripción de la Ley del Antiguo Testamento (Lev 12;1-8).  Por lo que no es de extrañar que muchas madres y abuelas, presenten a sus hijos y nietos a las imágenes de la Virgen en este día.

La candelaria celebrada antes de la guerra

Hoy os voy a contar otra ¨historieta¨ de las que me contaba mi abuela, quien nació en 1914 y que vivió intensamente todas y cada una de nuestras fiestas locales.  Ella me contaba que  la fiesta atraía a las gentes que vivían en los cortijos, en las afueras del pueblo y como no a los propios habitantes de Pozo Alcón. Después de una solemne misa en el cual se presentaban a los niños a la imagen de la Virgen de Belén. Los poceños  sacaban las imágenes de San José (quien llevaba una cesta con dos tórtolas o palomas), la Virgen de Belén y además la tarta que aquellos privilegiados podían comer. Mi abuela contaba que todo el mundo miraba la tarta, tarta que casi nadie comía.  

Tras la procesión, los poceños acudían a sus barrios, a sus calles, a sus patios donde al calor de la hoguera, de la fiesta con los vecinos y familiares celebraran la candelaria.  Los que vivían a las afueras, hacían su peregrinación recorriendo uno por uno todos los cortijos hasta llegar al suyo, pues cada uno encendía grandes hogueras. Mi abuela contaba que siendo pequeña  con sus hermanos  se pasaban los días recogiendo hojas, ramas, tallos, etc… Todo lo que pudiera arder para hacer la hoguera más grande.

La fiesta, como podemos apreciar poco ha variado: las hogueras en la medida de lo posible se mantienen, la tarta se sigue repartiendo, San José el pobre ya no sale en procesión, y la Virgen de Belén por suerte sigue saliendo en procesión ¿pero que sabemos de esta imagen?

Como recordareis, el año pasado os conté la leyenda de la Virgen de Belén, la cual asombro a muchos, y desagrado a otros, Pero las  leyendas, leyendas son.  
Esta imagen de la Virgen de Belén que en la actualidad veneramos, es una imagen de  candelero, de entorno 1,20 de altura, sedente (sentada).  Presenta la cabeza un tanto inclinada en actitud de mira al niño Jesús que tiene en su  regazo.  Lo característico de esta imagen es  que presenta cabellera de pelo natural.  La imagen costa de un rico ajuar de mantos y sayas, así como un juego de coronas y media luna de gran valor artístico y antigüedad.  Por suerte esta imagen no se quemó en la guerra civil, únicamente hubo que arreglarla cuyo coste no supero las 2.000 pesetas.  Además de salir en procesión el día de la Candelaria (2 de febrero), salía en procesión la tarde del Domingo de Resurrección (sin el niño Jesús entre las manos)  junto con el Niño Jesús de la Bola, tradición que se ha perdido desde hace décadas.

Otra curiosidad de este día es el significado de la procesión. La procesión no es una simple procesión, sino que tiene un significado. La procesión simboliza el camino que la Virgen y San José realizaron hasta llegar a Jerusalén. Las velas que se dan en el interior de la iglesia, simbolizan a Cristo que es Luz de mundo (acto que se volverá a repetir en la vigilia pascual)  que viene a iluminarnos a todos como las velas y las hogueras que se encienden en las calles.

No permitamos que nuestras fiestas se pierdan, enciendan sus lumbres, coman la torta de la Virgen de Belén y presenten a sus hijos pequeños. 

Feliz día de la Candelaria.
A.    Perea 

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